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Proposición nº 15

Todos los humanos felices están muertos
(es pura selección natural).

En la más remota prehistoria, los homínidos “felices” paseaban despreocupados por los salvajes páramos, optimistas y confiados a su buena suerte. Hasta que alguna fiera u otro homínido acaba con ellos. Así se fueron extinguiendo hasta no quedar ninguno. Por eso no se ha transmitido su carga genética de “felicidad” y todos somos descendientes de homínidos infelices.

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